Paquistan

Situación: peor

INFORME

Cuando un terrorista suicida hizo explotar una bomba en el parque Gulshan-i-Iqbal de Lahore el domingo de Pascua de 2016, los titulares de las noticias de todo el mundo señalaron la creciente amenaza a la acosada minoría cristiana del país. El hecho de que 24 (el 32 por ciento) de los muertos fueran cristianos fue reconocido rápidamente como algo desproporcionadamente alto en un país donde representan apenas el dos por ciento de la población total. Estas cifras parecían demostrar que el grupo terrorista que reivindicó el ataque había cumplido su objetivo de atacar a los cristianos. Perpetrada en el día más sagrado del calendario cristiano, esta atrocidad supuso un duro golpe para la moral de los cristianos, sobre todo teniendo en cuenta los esfuerzos de los líderes de la Iglesia para aumentar la seguridad en sus lugares de culto. El incidente parecía enviar una señal a los cristianos de que los agresores los buscarían allí donde estuvieran, no sólo en las iglesias o comunidades de mayoría cristiana tan frecuentemente atacadas por extremistas. Entre las mejoras de seguridad de las iglesias se cuentan el levantamiento de muros exteriores con alambre de púas, cámaras de vigilancia, puertas a prueba de bombas, guardias y patrullas. Para una comunidad que trata de olvidar una serie de ataques devastadores con bomba contra iglesias y otras instituciones gestionadas por cristianos como escuelas, parecía que ya no existe ningún sitio seguro para los fieles. Es un grupo religioso (con frecuencia considerado como un residuo indeseado del colonialismo y aparentemente comprensivo con un Occidente decadente y entrometido) que vive bajo el riesgo cada vez mayor de una hostilidad social creciente alimentada por un pequeño grupo islamista militante. Y resonó la acusación de que tales militantes estaban alentados por un Gobierno que o bien era incapaz de enfrentarse a ellos de manera efectiva o bien no estaba dispuesto a hacerlo. El padre dominico James Channan, OP, director del Centro de Paz de Lahore y secretario de la Comisión Episcopal para el Diálogo Cristiano-Musulmán, dijo a finales de diciembre de 2015: “Yo diría que los cristianos están experimentando el peor momento de su historia en este país. La discriminación, el sufrimiento y la opresión se tornan con demasiada frecuencia en persecución absoluta. Le preguntamos al Gobierno: ¿Dónde está la justicia? ¿Dónde están los culpables de los muchos episodios absurdos de violencia cometidos contra los cristianos?”.[1]

Un cuadro tan profundamente inquietante habría sido difícil de imaginar en los inicios de Pakistán en 1947 cuando su fundador, Muhammad Ali Jinnah, ensalzó las virtudes del nuevo país aparentemente laico en el cual uno “es libre de ir a sus templos; es libre de ir a sus mezquitas o a cualquier otro lugar de culto en el Estado de Pakistán. Puede pertenecer a cualquier religión, casta o credo; eso no tiene nada que ver con los asuntos del Estado”. La abrumadora mayoría musulmana de Pakistán ha imprimido cada vez más su credo y sus costumbres en la estructura constitucional, legal y organizativa del país, excluyendo a otros grupos. Ya en 1956 fue renombrado como República Islámica de Pakistán y la Constitución de 1973 deja claro que los derechos de los ciudadanos en relación con la libertad de credo están limitados por un marco institucional que consagra que las minorías religiosas no sean iguales a sus vecinos musulmanes.[2]

Pero fueron los cambios introducidos por primera vez en el país bajo la dictadura del general Zia-Ul-Haq (1977-88), los que socavaron de forma fundamental los derechos de los cristianos y de otras minorías. Son especialmente preocupantes las secciones 295 B y 295 C. Las ofensas contra el Corán están penadas con cadena perpetua y los insultos contra el profeta Mahoma son castigados con la muerte.[3] La legislación no sería necesariamente tan problemática si no fuera por el aparente fracaso de las autoridades para hacer cumplir la ley, ya que con frecuencia se impide a los tribunales y a los servicios de seguridad seguir los procedimientos adecuados debido a los disturbios y a otras intervenciones nefastas. Las posibles modificaciones de la legislación son una perspectiva tan lejana como siempre: sobre todo teniendo en cuenta las muestras públicas de apoyo a Mumtaz Qadri. Condenado a muerte por el asesinato del gobernador de Punjab en enero de 2011, Salman Taseer (asesinado al parecer por cuestionar las leyes de blasfemia y por defender a Asia Bibi, cristiana declarada culpable de blasfemia) miles de partidarios de Qadri se reunieron en Islamabad el 29 febrero de 2016, llamándolo “héroe”. En cuanto a Asia Bibi, enviada al corredor de la muerte, atisbó un rayo de esperanza cuando el Tribunal Supremo de Pakistán volvió a abrir el caso. Pero en octubre de 2016, el tribunal aplazó la vista para sentencia porque uno de los jueces “se recusó” a sí mismo. En el momento de redactar este informe, Asia Bibi sigue encarcelada y la vista aún no se ha vuelto a convocar. Cada vez hay más pruebas de que incluso el debate sobre las leyes de la blasfemia y su lugar en el sistema legal de Pakistán está totalmente vedado, y cada vez es mayor la presión sobre el Gobierno para que las leyes de blasfemia sean más restrictivas. El Gobierno ha tomado medidas para endurecer la aplicación de las leyes controlando la difamación en los medios de comunicación social, hasta el punto de que el ministro del Interior Chaudhry Nisar Ali Khan amenazó, en mayo de 2017, con bloquear todos los sitios que contengan contenido blasfemo. El 12 de junio de 2017, el musulmán chií Tamoor Raza, de 30 años, de Okara, en Punjab, recibió amenazas por publicar contenido supuestamente blasfemo sobre el islam en Facebook.[4]

Algo fundamental para hacer de las leyes de la blasfemia algo equivalente a un artículo de fe es la gradual “talibanización de la sociedad”,[5] observándose la creciente influencia del islamismo radical. Un informe confidencial de un grupo de activistas de derechos humanos enviado a Ayuda a la Iglesia Necesitada comunicaba que “los cristianos viven bajo una seria amenaza por el extremismo que se manifiesta a través de oleadas de intolerancia y violencia religiosa”. En el informe se destacan la tendencia al alza de forzar a convertirse a mujeres cristianas – mediante la violación de niñas menores de edad, por ejemplo – que se ven obligadas a casarse con hombres musulmanes. Del mismo modo, los informes advierten el aumento de la discriminación en el lugar de trabajo, donde nuevamente la presión para convertirse al islam es algo común. Se espera que los cristianos solo desempeñen oficios de baja cualificación como la limpieza y el trabajo en los hornos de ladrillos y otras fábricas, empleos en los que sufren diariamente la discriminación y donde les suelen llama “chuhra” – criatura sucia. Gran parte de esta intolerancia se inculca desde edades tempranas. Es sabido que la actitud despectiva hacia los cristianos está profundamente arraigada en muchas de las madrazas y otras instituciones educativas islámicas que se cuentan por decenas de miles o más. Los esfuerzos para frenar la influencia de los talibanes paquistaníes supuestamente prohibidos y de otros grupos se ven debilitados dada su evidente omnipresencia. En la educación estatal se siente profundamente también la presencia de la intolerancia religiosa, y se sabe que los libros de texto de provincias como Sind, Punjab y otros lugares inculcan el odio religioso hacia los cristianos y otras minorías. En estas circunstancias, se requerirán muchos cambios en la actitud de la sociedad y en la política del Gobierno para que la situación de los cristianos mejore.

[1] ACN, Religious Freedom Report in the World Report 2016, religion-freedom-report.org.uk
[2] The Constitution of the Islamic Republic of Pakistan, Article 2, p. 14 and Article 2A – Annex, p. 185 na.gov.pk
[3] Pakistan Penal Code, p. 109, www.oecd.org
[4] Washington Post 12/06/17  www.washingtonpost.com
[5] CNA, 01/02/11 www.catholicnewsagency.com

ESTADÍSTICA

Población total:

192.83 millones

Nivel de persecución contra los cristianos:

Extremo

Situación actual de los cristianos:

Peor

POBLACIÓN CRISTIANA

3,9 millones 178

Religiones:

musulmana, 96,3%; cristiana, 2%; hindú, 1,3%; otras, 0,4%

CONOCE MÁS SOBRE Aid to the Church in Need, VISITA http://www.churchinneed.org
logoacnwhy2

QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 6.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.