“Pablo VI fue profesor de Mons. Romero, es muy significativo que vayan a ser canonizados juntos”, cardenal Rosa Chávez

“Pablo VI fue profesor de Mons. Romero, es muy significativo que vayan a ser canonizados juntos”, cardenal Rosa Chávez

Para entender el maravilloso significado de la canonización de los beatos Pablo VI y Mons. Romero, hay que echar la vista atrás unas cuantas décadas. Corría el año 1937, Roma, el joven seminarista salvadoreño Oscar Arnulfo Romero llegaba a la capital italiana para proseguir con sus estudios de teología, donde se licenció por la Universidad Gregoriana en 1943 y donde además fue ordenado como sacerdote. Fue durante estos años cuando conoció al entonces Mons. Giovanni Batista Montini, uno de sus profesores quien tenía también gran predilección por los más necesitados. Nadie pensaba por entonces que casi 30 años después, el ya entonces Papa Pablo VI nombraría a Oscar Romero, obispo auxiliar de San Salvador y posteriormente -en 1977- arzobispo de la misma arquidiócesis. Tampoco nadie imaginaba que la providencia les volvería a unir varias décadas después, nada más y nada menos que para ser elevados a los altares como santos.

El Papa Francisco firmó el pasado mes de marzo el decreto de ambas canonizaciones y el próximo 19 de mayo desvelará durante el Consistorio Ordinario Público, el lugar y el día exacto donde se celebrará dicho acontecimiento histórico.

“Maestro y discípulo, santo del mundo y santo de la palabra”. Así define el cardenal Rosa Chávez, obispo auxiliar de la arquidiócesis de San Salvador, a quien fue su compañero y amigo y “el hombre al que Pablo VI enseñó, esto es algo muy lindo y significativo”,  resalta el prelado en declaraciones hechas a la fundación pontificia Aid to the Church in Need (ACN).

Un terremoto espiritual

Cardenal Gregorio Rosa Chavez

El cardenal Rosa Chávez reconoce que en su país se está viviendo un “antes y un después” desde que empezó el proceso de canonización de Mons. Romero. “Durante mucho tiempo el pueblo fue envenenado en su contra, le criticaban sin conocerle, sin haber leído sus homilías ni lo que decía, pero a raíz de su beatificación la gente ha comenzado a conocerle mejor, a entender su compromiso, su lucha, y ahora estamos viviendo un auténtico terremoto espiritual”. El cardenal salvadoreño detalla que ahora muchos fieles están pidiendo perdón por su actitud crítica ante Mons. Romero: “finalmente han entendido que Romero no sólo nunca abandonó a su pueblo, sino que dio su vida por él”. En la entrevista a la fundación ACN destaca que este hecho ha dado “mucha esperanza” a El Salvador, en un momento especialmente necesitado de ella. “Somos un país muy pequeño que ha sufrido mucho, con una larga historia de violencia a sus espaldas y una democracia joven. Hay grandes contrastes sociales, una pobreza escandalosa, mucha emigración, familias desestructuradas y muchos más problemas. Así que la canonización del que será el primer santo salvadoreño, nos está dando mucha alegría y está conquistando la paz que tanto necesitamos”.

Es el “santo de los pobres”, y como dijo el Papa Francisco en diferentes ocasiones, debemos “invocar su intercesión, seguir su doctrina e imitar su ejemplo” para así poder mejorar poco a poco la situación de inestabilidad que se vive en el mundo entero.

 

El obispo Romero y el cardenal Gregorio Rosa Chávez fueron ordenados el mismo año: monseñor Romero como obispo en junio y el cardenal en enero como sacerdote.

 

Mons. Romero y el cardenal Rosa Chávez se conocieron en el seminario menor en El Salvador, cuando el segundo era todavía un adolescente. Años después fue su asistente y empezaron a trabajar juntos creando poco a poco una profunda amistad. “A veces me paro a pensar y me digo a mí mismo, ´Dios mío,… ¡van a hacer santo a mi amigo Romero!´”. Nuestro entrevistado asegura que el beato salvadoreño era “una persona tímida y reservada, muy comprometido, y quien sufrió un gran dama interior al ver que perdía amigos por el camino”.

 

La Tumba del Beato Arzobispo Oscar Arnulfo Romero y Galdamez en la cripta de la Catedral de San Salvador.

 

Formación de sacerdotes

El cardenal salvadoreño invita a leer las homilías y los escritos de Mons. Romero –que se conservan casi en su totalidad en el seminario de San Miguel de El Salvador- por “su capacidad de comunicar las cosas de Dios”, y para conocer su personalidad y los temas que más le preocupaban como la protección de los más débiles, y la formación de sacerdotes. “Era algo muy importante para él y lo llevaba siempre en su corazón”. Mons. Romero fue formador de seminaristas, y les contaba en diferentes ocasiones cómo descubrió su vocación sacerdotal, que fue para él un momento de gran profundidad con Dios.

Siguiendo el ejemplo de Mons. Romero la fundación internacional ACN está estudiando varios proyectos en El Salvador relacionados con la formación sacerdotal, entre otros el apoyo a la construcción del Seminario Mayor “Mons. Oscar Romero” en la diócesis de Santiago de María y el centro de formación diocesano “San Romero de los Pobres”.

ACN también ha financiado otros proyectos relacionados con la dura realidad que sufrió El Salvador en los años 80, como la Capilla en memoria de las víctimas de la guerra civil o una documentación sobre la memoria de los testigos de la fe asesinados en la época.

 

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