“Pase lo que pase la Iglesia de Cuba no se rinde ante las dificultades”

“Pase lo que pase la Iglesia de Cuba no se rinde ante las dificultades”

Tanto el pueblo como la Iglesia cubana viven una época de cambios, sin embargo la falta de verdaderas reformas y de recursos sigue siendo uno de los mayores retos ante los que se enfrentan la sociedad. Así lo explica en declaraciones para Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) Rolando Montes de Oca, sacerdote de la arquidiócesis cubana de Camagüey que vive y estudia actualmente en Roma.  Este sacerdote de 37 años y perteneciente al movimiento apostólico “Schönstatt”, muestra su preocupación ante la falta de una verdadera apertura religiosa en Cuba, que no sea de palabras sino de hechos, en la que las familias puedan elegir la educación de sus hijos y en la que la Iglesia tenga más lugares o centros para poder demostrar que “no somos un peligro para la sociedad cubana”, sino todo lo contrario.

 

La era castrista en Cuba terminó definitivamente en abril de 2018. Fidel y Raúl Castro fueron sucedidos por Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente. ¿Cómo está la gente con el nuevo gobierno? 

Yo diría que sigue exactamente igual. El propio Díaz-Canel ha repetido en diferentes ocasiones que su misión es asegurar la continuidad del llamado “proceso histórico”, es decir, del socialismo iniciado por Fidel Castro como camino político, económico y social. Además, en su primer discurso como presidente dijo que esta continuidad es la prioridad absoluta de su Gobierno y aseguró que será Raúl Castro quien tome cualquier decisión fundamental para la nación.

 

Una de las primeras acciones administrativas del nuevo gobierno fue la nueva Constitución, que fue rechazada por el Parlamento cubano en julio. De acuerdo con las intenciones del Gobierno, además de la apertura a la economía de mercado, los derechos civiles también deben fortalecerse. ¿Cómo se aborda la libertad de religión en la nueva Constitución?

Hay libertad de culto en el sentido de que la gente puede reunirse en templos para celebrar su fe. Los artículos que ya existían en la anterior Constitución y que establecían que el Estado cubano “reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa” o que “todas las personas tienen derecho a profesar o no, credos religiosos” han permanecido sin cambios. Es importante comprender lo que se entiende por libertad religiosa. En mi opinión, no se debería referir únicamente a la libertad de culto. No obstante, estas máximas sobre la libertad religiosa pueden representar un punto de referencia un ideal hacia el cual avanzar a través del diálogo.

 

Los turistas que van a Cuba ven, entre otras cosas, iglesias llenas de gente y una impresionante participación de los fieles. ¿Se puede decir que ahora los cristianos pueden vivir libremente su fe? ¿Diría que el tiempo de la discriminación ha terminado?

Obviamente, las cosas no son como en los años de la antigua Unión Soviética. Y aunque Internet aún no está disponible para todos los cubanos, hay cada vez más personas que pueden conectarse a la red y por lo tanto el modus operandi del Gobierno es cada vez más público en el sentido de que cruza las fronteras nacionales, y es cada vez más capaz de generar noticias en el ámbito internacional. Por su parte, el sistema cubano está muy interesado en comunicar una imagen de democracia, de una Cuba con total libertad.

Sin embargo, aunque haya libertad de culto, creo que todavía queda mucho camino por recorrer antes de llegar a la verdadera libertad religiosa. Por ejemplo, las familias cubanas no tienen derecho a elegir el tipo de educación que quiere ofrecer a sus hijos, siempre se ven obligadas a educarlos bajo la ideología marxista atea. A pesar de profesar una educación laica, la filosofía que subyace en la manera de analizar la historia y la realidad es siempre del tipo atea y materialista.

 

“Whatever may happen, the Church in Cuba will not give up in the face of the difficulties”

 

¿Tiene la Iglesia también restricciones en materia religiosa?

A la iglesia peregrina en Cuba no se le concede el derecho a tener su espacio en los medios de comunicación. Excepto durante las visitas papales y algunos minutos al año concedidos a los obispos en las radios locales para la Iglesia no hay acceso a los medios de comunicación. Otro obstáculo importante ha sido la prohibición de construir templos y lugares de culto, aunque hace poco se han construido dos o tres después de casi sesenta años de peticiones y diálogo.

También hay hechos muy comunes que ocurren en los pueblos como las prohibiciones impuestas a acciones pastorales concretas, a veces contra algunos sacerdotes, o contra algunas obras de caridad de la Iglesia, etc. Se trata de situaciones desagradables de las que no está clara la procedencia, ya sea por orden de la dirección principal o por decisión independiente de pequeños dirigentes regionales.

Aunque después de tantos años de represión religiosa ahora se han dado algunos progresos en el tema de la libertad de culto, en la cabeza de algunos parece prevalecer que si se equivocan actuando en contra de la Iglesia, no les causará ningún problema; pero en cambio si el error favorece a la religión, esto le puede dar problemas.

 

¿Y cómo supera esas limitaciones?  

Aunque la Iglesia de Cuba se encuentra con muchas dificultades no se rinde. No podemos acceder regularmente a los medios de comunicación, pero no dejamos de comunicar el Evangelio. En los obispados se producen revistas y boletines que, además de hablar de la fe, buscan iluminar la vida común del pueblo cubano. Aunque no tenemos acceso a la educación porque como ya he dicho es prácticamente atea, tenemos centros de formación donde reciben valores cristianos y cívicos. Es muy difícil construir templos, pero en muchos pueblos que no los tienen, existe la comunidad cristiana que vive, celebra y da testimonio de fe en los hogares de las personas que nos abren sus puertas para celebrar la Eucaristía y para ofrecer formación cristiana.

 

Cuba - Diocese of Holguín

Cuba – Diócesis de Holguín

 

¿Cuál es el papel de la Iglesia en Cuba?

Nosotros como Iglesia tratamos de dialogar y mostrar que no somos un peligro para la sociedad cubana. Más aún, la Iglesia tiene mucho que ofrecer y tiene derecho a que le sean reconocidos algunos espacios en los que desempeñaría mejor este servicio.  El objetivo no es oponerse, sino ayudar a unirnos respetando la diversidad de ideas, para que un día sea posible llegar a una Cuba “con todos y para el bien de todos”, sin excluir a nadie.

 

¿Y cuál es su mayor reto?

En mi opinión, el problema que más padece la Iglesia cubana en la actualidad tiene que ver con su misión como mediadora en un proceso de reconciliación nacional, que consideramos necesario. El pueblo cubano está dividido. La Iglesia en Cuba busca hacer espacio para todos, invitando continuamente al diálogo. Lamentablemente, desde el inicio del “conflicto” no ha habido apertura al diálogo ni por parte de la posición oficial del gobierno, ni tampoco por parte de la oposición más radical. Por eso, a veces se llama a la Iglesia “comunista” y otras veces se la incrimina de dejarse manipular por la oposición o por los intereses políticos de los Estados Unidos. Ambas acusaciones son falsas: la Iglesia en Cuba simplemente no está bien entendida. Mientras que el Partido Comunista fija el precio de las buenas relaciones entre la Iglesia y el Estado en el silencio ante los grandes problemas sociales que persisten, los otros interpretan muy a menudo la misión de la Iglesia como una postura política militante que excluye y condena las relaciones con el Gobierno en términos absolutos. En cambio, la posición de la Iglesia en Cuba no es en absoluto beligerante en ningún de los dos sentidos. La Iglesia es madre, no es enemiga de nadie. La Iglesia es la esposa de Cristo y no se casará con los poderes terrenales, aunque esto sea difícil de entender para muchos.

 

¿Cómo ve el futuro de la Iglesia de Cuba y cómo pueden las obras de caridad, como las de la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), ayudar a sus necesidades?

Imaginar el futuro de Cuba es muy difícil. Soñamos un futuro de paz construido con el diálogo, la justicia y el perdón. Pero pase lo que pase la Iglesia de Cuba no se rinde ante las dificultades. Aprendió a abrir ventanas donde las puertas están cerradas. La Iglesia de Cuba es una comunidad de esperanza que trata de transmitirla a una sociedad que está muy necesitada.

Los problemas que tiene la Iglesia en Cuba son los problemas que tiene el pueblo cubano. Entre los cuales, uno de los más graves es la falta de recursos. Ayuda a la Iglesia Necesitada se ha comprometido mucho con la acción evangelizadora de las parroquias; apoyando de muchas maneras la formación de nuevos sacerdotes; ayudando a la misión a través de la publicación de Biblias, catecismos, libros de oraciones, materiales didácticos; fomentando la compra de vehículos que permiten a los misioneros moverse para atender a sus comunidades; apoyando la reconstrucción de los templos dañados por el paso de los desastres climáticos; etc…. La inmensa ayuda de ACN a la Iglesia cubana ha dado, está dando y dará frutos, muchos de los cuales ya se pueden percibir con una simple visita al país. Hay una acción de Dios a través de la acción de ACN sin embargo que no se ve, pero que está detrás e influye a través de las conversiones, la difusión de los valores cristianos, de actitudes más humanas, etc.

 

Usted mismo conoce la labor de ACN desde que era un niño, ¿no es cierto?

Recuerdo con mucho agradecimiento aquel día siendo un muchacho en el que nuestro párroco y la catequista llegaron muy felices por traer la Biblia del Niño, impresa por ACN. Yo era pequeño y quería tener un buen libro sobre la fe, explicado para los niños. La leí entera y me enamoré de Dios en las páginas de esta Biblia. Hasta hoy, la tengo todavía en mi habitación. Luego la he utilizado muchas veces en la catequesis para niños. Sí, La Biblia del Niño de ACN está muy ligada a las raíces de mi experiencia de Dios.

 

My gift to support the ACN mission with the persecuted Christians and those in need.

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Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 6.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.