Obispo de Congo-Brazzaville: “Voy siete días de la semana al mercado”

Obispo de Congo-Brazzaville: “Voy siete días de la semana al mercado”

A pesar de la funesta influencia del marxismo hasta 1992 y a la reciente proliferación de sectas protestantes, la Iglesia de Congo-Brazzaville recupera fuerzas. Durante la visita de una delegación de la fundación Aid to the Church in Need a la diócesis de Dolisie, creada en 2013, Mons. Bienvenu Manamika Bafouakouahou informa sobre la situación del país y su manera de acercar a los fieles al mensaje del Evangelio a pesar de la seducción del Islam. Mons. Bafouakouahou, el obispo de la diócesis más joven del país  recibió una beca de estudios de la fundación ACN y está ahora a cargo de la formación de los seminaristas.

¿Cómo se encuentra su diócesis, la más joven de todas en el país?

Hemos aprendido a andar, pero todavía no distinguimos la derecha de la izquierda. Aún afrontamos numerosos desafíos: el sincretismo, las sectas protestantes, incluso el Islam…, pero, ante todo, las enfermedades. Aquí no hay agua potable. Muchos adultos mueren por beber agua sucia, y también los niños de nuestra escuela católica de San Pablo.

 

Tras la caída del precio del barril de petróleo, la pobreza ha ido en aumento. Se entierran centenares de muertos casi todos los días porque la situación se ha degradado mucho. El congoleño es un pobre que vive en un país rico donde abunda el petróleo, pero la riqueza se la reparten un puñado de poderosos. La crisis social empeora la situación: los hospitales públicos están en huelga desde hace meses porque el Estado ya no concede subvenciones para financiar los medicamentos básicos.

Si un sacerdote enferma gravemente, ¿no recibe cuidados?

Solo las diócesis de Brazzaville y Pointe-Noire pueden pagarles un seguro a sus sacerdotes. Los demás… se las arreglan como pueden. En mi diócesis, mis sacerdotes intentan, ante todo, comer bien. Si un sacerdote tuviera un grave problema de salud, no sabría qué hacer.

Uno de ellos fue atacado hace algunos meses…

Sí, a causa del sincretismo. Antes de las elecciones municipales de 2017, un diputado en campaña hizo pasear un ídolo por las calles por la noche con el fin de atraer la benevolencia de un dios animista y asegurarse así la victoria. Dos semanas más tarde, en la fiesta del Corpus Christi, el sacerdote organizó la procesión del Santísimo Sacramento en el mismo barrio. Cuando el diputado perdió las elecciones, acusó al Dios del sacerdote de haber anulado el poder de su dios-ídolo y el sacerdote recibió una violenta paliza.

¿Qué ha pasado con este sacerdote?

Ahora está en Francia, en la Diócesis de Niza.

Un sacerdote menos para trabajar en la diócesis… ¿Cuál es la situación de las vocaciones?

Nunca se han agotado, y es maravilloso comprobar cómo hoy ya no proceden solo del sur –allí es donde han obrado los misioneros–, sino también del norte.

Un gran número de vocaciones es un signo de vitalidad de la Iglesia, ¿pero existen vocaciones simuladas y solo motivadas para encontrar una salida económica?

El discernimiento desempeña un papel capital. A la hora de hacer la selección, en mi diócesis no reclutamos a personas mayores de 22 años. A partir de esa edad he podido constatar que un joven que no ha encontrado una salida profesional satisfactoria puede caer en la tentación de optar por el sacerdocio sin tener vocación. Además, antes de ingresar en el seminario, organizamos retiros con los candidatos… aunque algunos logran engañarnos durante toda su formación. Por tanto, lo que tenemos que hacer sobre todo es anclar profundamente la fe de los creyentes.

¿Cómo evangelizar en profundidad?

¡Saliendo de la sede episcopal! Al principio, incluso los demás Obispos se preguntaban que qué estaba haciendo yo. Voy al mercado los siete días de la semana, acompañado de un laico y una religiosa, y allí predicamos, explicamos los sacramentos, etc. También nos apoyamos en nuestra radio católica local, que tiene muchos oyentes, y organizamos en mayo una gran procesión mariana, que en 2015 reunió a 300 personas y en 2017, a 8.100.

De hecho, usted suelta predicas… ¿como las Iglesias del Despertar, esas sectas evangélicas tan extendidas?

Sí, tenemos una faceta folclórica, pero nosotros también nos apoyamos en la adoración. Durante la campaña de evangelización, el primer día bailo con la gente, y, a partir del segundo, les cito a Mateo 6,6: “Cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”.

¿Eso basta para mantener a raya a las Iglesias del Despertar?

No. Además, la Iglesia Católica, aunque todavía muy escuchada, ya no es LA referencia. Entre 1995 y 2005 hemos pasado de un 60% de católicos a un 40%. Ha sido una auténtica sangría.

¿Por qué esta sangría?

Los políticos han notado que la Iglesia Católica es la única institución en condiciones de hacerles sombra, por eso han querido debilitarla alimentando económicamente a las Iglesias del Despertar y les han creado una federación. Han puesto a la Iglesia Católica en la picota. ¡Ya era hora de que saliera a la calle!

¿Y ahora ha mejorado la situación?

Sí, algunos regresan con nosotros, los católicos; pero aparecen nuevas amenazas: la masonería –una verdadera calamidad– y también el Islam. Ante la pobreza del país, el Islam y su dinero seducen a los jóvenes. ¡Y esta seducción alcanza hasta al rango de mis acólitos!

¿Un ejemplo concreto?

Alain. Era monaguillo y de pronto desapareció y no volvió a dar signos de vida durante dos años. Fue entonces cuando un feligrés se lo encontró haciendo sus abluciones en una tienda. Alain llevaba una gran barba. Le pregunté desde cuándo era musulmán, y él me respondió: “Padre, cuando yo era vuestro ayudante, ¿me disteis un trabajo? Con el Islam he conseguido una beca, una mujer y mi tienda”. Lo habían enviado al extranjero a estudiar el Corán. En contrapartida, él consiguió un trabajo. ¡En la actualidad, se encarga de reclutar a otros jóvenes! Esta historia realmente me sobrecogió.

¿Cómo ha logrado el Islam esta visibilidad?

Cuando los musulmanes todavía eran percibidos como extraños procedentes de África Occidental, se casaron con mujeres congoleñas que, con el matrimonio, se convertían en musulmanas…, pero seguían siendo congoleñas. También hay musulmanes que aparecen en medio de ninguna parte y construyen una mezquita vacía… a la espera del regreso de los jóvenes becados para estudiar, por ejemplo, en Arabia Saudí. En mi diócesis hay al menos tres mezquitas recientemente construidas… y cierto número de futuros yihadistas.

ACN ha financiado a la República del Congo, también conocida por Congo-Brazzaville, casi 250 proyectos en los últimos diez años. Cerca de 2,5 millones de Euros se destinaron a ayudar sobre todo proyectos de formación religiosa y el mantenimiento de los sacerdotes por medio de estipendios de misa. Así mismo gracias a la ayuda de los benefactores de ACN se han llevado a cabo proyectos de construcción y adquisición de medios de transportes para la pastoral.

My gift to support the ACN mission with the persecuted Christians and those in need.

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CONOCE MÁS SOBRE Aid to the Church in Need, VISITA http://www.churchinneed.org
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QUIÉNES SOMOS

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio a los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. Anualmente ACN apoya alrededor de 5.000 proyectos pastorales en cerca de 150 países, gracias a donaciones privadas, ya que la organización no recibe ayudas gubernamentales.